Por: Uriel Vicente Morales Flores
La secundaria es uno de los niveles educativos con mayores pruebas u obstáculos que dificultan la labor docente. En muchos países los estudios que se realizan sobre éste tienden a mostrar al adolescente como uno de los principales retos, pues debido a su etapa de desarrollo tiene muchas situaciones que lo incapacitan para el estudio. Esta lectura nos muestra un panorama más interno, nos recuerda al verdadero sistema y los propósitos que se ha planteado y que han sido olvidados por algunos.
Entre los principales se encuentran la definición clara de ideas, del establecimiento de lo humanístico como lo más importante, la preparación para el estudio y el trabajo, la renovación pedagógica, el uso de recursos varios y un compromiso público entre las esferas más allegadas। Sin embargo nada de esto ha resultado sencillo, pues muchas de estas propuestas ya se han planteado, en el caso de México, y se ha demostrado que resulta muy complicado dirigirlas cuando en la práctica nos encontramos: los tiempos, el papeleo administrativo, las juntas constantes, las clases diarias, los “cursos” académicos, entre otros requerimientos más ralentizan el curso anhelado de la educación real.
A pesar de todo esto, el camino sigue y debemos continuar con nuestra labor de la mejor manera, concentrados con lo que debemos hacer, lo que se necesita para laborar y claro está, la convicción en que lo que hacemos es lo correcto.
Entre los principales se encuentran la definición clara de ideas, del establecimiento de lo humanístico como lo más importante, la preparación para el estudio y el trabajo, la renovación pedagógica, el uso de recursos varios y un compromiso público entre las esferas más allegadas। Sin embargo nada de esto ha resultado sencillo, pues muchas de estas propuestas ya se han planteado, en el caso de México, y se ha demostrado que resulta muy complicado dirigirlas cuando en la práctica nos encontramos: los tiempos, el papeleo administrativo, las juntas constantes, las clases diarias, los “cursos” académicos, entre otros requerimientos más ralentizan el curso anhelado de la educación real.
A pesar de todo esto, el camino sigue y debemos continuar con nuestra labor de la mejor manera, concentrados con lo que debemos hacer, lo que se necesita para laborar y claro está, la convicción en que lo que hacemos es lo correcto.
L। Boyer, Ernest, La escuela: una agenda para la acción, “High School: An agenda for action”, en High School. A Reporto n Secondary Education in America, Harper & Row, pp. 301-319.
Miércoles 17 de noviembre de 2010
